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El Gitano

Este relato como hice como ejercicio de sintaxis. A ver si le pillan el truco ūüėČ

EL GITANO:

Toda mi vida cambi√≥ desde el d√≠a que le conoc√≠, un d√≠a tan soleado y hermoso como se pueda desear, mientras iba caminando, no por mi ruta habitual, sino por otro camino, hacia la escuela, ese antro detestable que me encerraba cada ma√Īana, desde la hora del desayuno hasta bien pasada la del almuerzo, porque esa semana los operarios del ayuntamiento estaban haciendo obras en la carretera principal, pues las recientes lluvias, que hab√≠an sido muy copiosas, hab√≠an hecho reventar una tuber√≠a y toda la calle se hab√≠a llenado de porquer√≠a, as√≠ que desviado del camino que estaba acostumbrado a tomar cada d√≠a, me ve√≠a obligado a atravesar un s√≥rdido pol√≠gono industrial y un descampado lleno de escombros, donde unos gitanos viv√≠an en eso que ellos llaman hogar y los dem√°s llamamos chabolas, aunque como siempre caminaba acompa√Īado de Andresito, un vecino un tanto retrasado con el que me ve√≠a obligado a hacer buenas migas para que mi madre pudiera congraciarse con su madre, la Merceditas, la casera del cuartucho donde ella y yo malviv√≠amos despu√©s de que mi padre nos abandonara, sobreviviendo gracias a la destreza de mi madre con las agujas, a mi sorprendente habilidad para comer menos cada d√≠a, y seguir creciendo a pesar de todo, y a las perrillas que me ganaba despu√©s del colegio trabajando como recadero en la tienda de fiambres de mi barrio, que abr√≠a a las diez de la ma√Īana cada d√≠a religiosamente, aunque yo no llegaba hasta las cuatro, cuando las clases terminaban, porque, aun sabiendo que podr√≠a ganar casi el doble si trabajara en la tienda a jornada completa, mi madre se negaba a que abandonara el colegio, pues quer√≠a que terminara mis estudios que me convirtiera ‚Äúen un hombre de provecho y no en un desgraciado como tu padre‚ÄĚ, aunque yo juraba y perjuraba que no me gustaba estudiar, y mis profesores juraban y perjuraban que como estudiante no ten√≠a ning√ļn futuro, mi madre hac√≠a o√≠dos sordos a todos y me obligaba a ir al colegio cada d√≠a, acompa√Īando a Andresito, que como siempre miraba a su alrededor como embobado, como si cada d√≠a el camino fuera nuevo para √©l, aunque lo recorri√©ramos cada d√≠a desde hace tres a√Īos, aunque ahora que lo pienso, en su defensa he de a√Īadir que estos d√≠as s√≠ que cog√≠amos un nuevo camino, desde las lluvias de hace cuatro d√≠as, y el primer d√≠a yo tambi√©n lo recorr√≠a mirando a mi alrededor con cara de susto, mi madre siempre me dec√≠a que no hab√≠a que acercarse a los gitanos y sus chabolas me impresionaron v√≠vidamente la primera vez que las vi, as√≠ que caminaba r√°pido pensando que en cualquier momento uno de esos terribles gitanos con mirada de fuego y manos de acero saldr√≠a de una de esas casuchas para robarme el desayuno, lo √ļnico valioso que llevaba en la cartera, y por el que habr√≠a estado dispuesto a luchar como un le√≥n, pero en realidad, los gitanos con lo que me top√© me miraron con desinter√©s, y a buen seguro que pensaban que no √©ramos m√°s que una pareja de tontos, los dos caminando raudos y asustados, con la boca muy abierta y los ojos m√°s abiertos a√ļn, y que no val√≠a la pena ni siquiera intentar asustarnos, as√≠ que fui cogiendo confianza en m√≠ mismo, y ese d√≠a, el cuarto desde que empezamos a coger la nueva ruta, ya no le tem√≠a a los gitanos, o eso cre√≠a yo, porque esa ma√Īana, al ver a uno de ellos avanzar directamente hacia nosotros, con su cabello negro y sucio suelto al viento y sus incre√≠bles ojos verdes refulgiendo intensamente y haciendo resaltar a√ļn m√°s su morena piel, pens√© que me mear√≠a en los calzones, me par√©, dudando si dar la vuelta y echar a correr, pero el miedo me paraliz√≥ y no pod√≠a dejar de mirar los ojos del gitano, que cada vez se dibujaban m√°s n√≠tidamente a medida que √©l se acercaba a nosotros, a m√≠, a punto de cambiar mi vida para siempre, porque si lo llego a saber, seguro que hubiera corrido como alma que lleva el diablo sin siquiera mirar atr√°s, y as√≠ quiz√° hubiera podido evitar todos los problemas que ese gitano me ha ocasionado a lo largo de estos a√Īos, pero como no lo sab√≠a me qued√© all√≠ quieto, esperando una amenaza o la fugaz visi√≥n de una navaja, creo que incluso cerr√© los ojos, olvidando por completa a Andresito, que se hab√≠a parado a mi lado y estaba all√≠, con sus perenne cara de bobo mirando sin comprender, hasta que el gitano se par√≥ frente a nosotros finalmente, y todo fue distinto a como yo lo hab√≠a imaginado, no hubo amenazas con voz √°spera, no hubo cuchillos ni violencia, su voz era grave, profunda, muy suave, con un ligero acento del sur, y su sonrisa franca y abierta cuando me mir√≥ con esos incre√≠bles ojos y me salud√≥.

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3 comentarios en “El Gitano

  1. Mavya

    Me encantó el gitano, amore. Gracias por lo del 5to cap! Esta noche me encargo de correjirlo por entero, si? =)

    Sabes algo? siempre quiose hacer algo de gitanos y nunca me salio xD Vamos a ver si mi mente crea algo nuevo.

    Besos!

    Responder

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