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Sharp Objects no es una serie de la que haya oído hablar. Nadie me la ha recomendado, ni siquiera mencionado. Seguramente se deba a la relativamente baja penetración de HBO en España (que según algunos datos aún no llega a los 500.000 hogares), pero es una autentica pena que una obra maestra como esta pase tan desapercibida en nuestro país.


Basada en una novela homónima de Gillian Flynn (Gone girl), la serie ha sido adaptada para televisión por Marti Noxon (UnReal o Dietland) y sus ocho episodios fueron dirigidos por Jean-Marc Vallée (Dallas Buyers Club, Big Little Lies).

¿Qué nos cuenta?

La periodista Camille Preaker (Amy Adams) recibe el encargo de su editor Frank Curry (Miguel Sandoval) de cubrir el asesinato de una adolescente y la desaparición de otra en su ciudad natal. Alojada en la casa familiar, Camille se reencontrará con su madre Adora (Patricia Clarkson), una mujer neurótica e hipocondríaca y con Amma (Eliza Scanlen) una medio hermana a la que apenas conoce, a la vez que se verá abrumada por el recuerdo de una hermana fallecida mucho tiempo atrás. Camille se une a la investigación policial y pronto se identifica con las jóvenes víctimas. Atrapada por sus propios demonios, debe desentrañar el rompecabezas psicológico de su propio pasado si quiere obtener una historia que escribir acerca de los crímenes. 

¿Cómo lo cuenta?

Desde las primeras secuencias, Sharp Objects se revela como una narración no lineal, trufada de flasbacks e imágenes onírico-alucinógenas. El mundo, visto casi siempre desde la perspectiva de Camille, es opresivo, sudoroso y lleno de mensajes subconscientes. Es quizás ese punto de vista lo que hace de Camille, una antiheroína alcohólica y con evidentes problemas psicológicos, un personaje tan inquietante e interesante, y quizás sea también lo que nos permite empatizar con ella. Camille usa la música para evadirse de la realidad, y prácticamente toda la banda sonora de la serie es diegética, pues está formada por las canciones que ella y otros personajes escuchan, lo que nos da una mayor sensación de cercanía.

¿Por qué nos interesa?

La mera presencia de Amy Adams en el cast es excusa más que suficiente para verla, al menos, fue la razón de que yo decidiera verla. Esta pelirroja de nariz respingona, a la que todos pusimos cara a raíz del sorprendente éxito de la película de Disney Encantada, es la protagonista absoluta de este thriller psicológico que, durante sus ocho capítulos, nos introduce en la húmeda y asfixiante atmósfera de Wind Gap, Missouri. Destacan también en el cast Patricia Clarkson, Miguel Sandoval, Sophia Lilas (IT) como una joven Camille y sobre todo la joven Eliza Scanlen que nos brinda la desasosegante interpretación de una adolescente tóxica y controladora.

Sharp Objects, a ratos pausada y a ratos espeluznante, se beneficia de la continuidad de contar con un único director y de un montaje fragmentado que poco a poco va tomando sentido hasta alcanzar un inesperado clímax final. El resultado es un thriller psicológico espeso y asfixiante que involucra al espectador como pocas ficciones lo hacen. Si decides verla, no te pierdas las escenas postcrédito del Season Finale.